¿Crees que podrías alimentarte mejor?
¿Tienes problemas de salud o malestares que pueden estar relacionados con tu manera de alimentarte?
¿Ya sabes cómo deberías comer pero te cuesta ponerlo en práctica?
Si has contestado que sí a alguna de estas preguntas, quédate y te explicaré los cinco errores que pueden estar impidiéndote seguir unos hábitos alimentarios saludables y mantenerlos a lo largo del tiempo.
1. Ignorar las bases de una alimentación saludable: conocer los diferentes alimentos y en qué consiste una alimentación saludable es clave para poder llevarla a cabo con eficacia y confianza. Si no tienes claro cómo debe ser una alimentación saludable o ignoras posibles errores que estás cometiendo, no acabarás de establecer nunca unos hábitos alimentarios saludables. Antes de poder comer bien, debes tener muy claro qué alimentos sí forman parte de una alimentación saludable y cuáles no.
2. Falta de organización: muchas veces acabamos comiendo cualquier cosa porque no nos hemos organizado lo suficientemente bien para comprar o para cocinar con antelación. El momento de la compra es esencial para disponer de todos los alimentos saludables que necesitamos durante la semana y, planificar las comidas con antelación, nos ayudará a llegar tranquilos a la hora de comer o de cenar y a tener la seguridad de que lo que comeremos será lo más adecuado.
3. No saber combinar los diferentes alimentos o nutrientes: es muy frecuente el error de prescindir de algún nutriente esencial durante alguna comida y después abusar de ciertos alimentos. Por ejemplo, si no incorporamos carbohidratos al almuerzo, es probable que tengamos hambre al poco tiempo o que por la tarde tengamos muchas ganas de comer dulces o alimentos poco saludables, esto no nos pasará si al mediodía ingerimos una cantidad adecuada de carbohidratos complejos. Si no incorporamos los nutrientes adecuados en la cantidad adecuada a cada comida (y cada comida y cada persona tendrá unas necesidades diferentes), este desequilibrio afectará al resto de comidas del día y fácilmente acabaremos comiendo alimentos que no nos convienen o un exceso de azúcares. Por lo tanto, es esencial conocer los diferentes nutrientes y la función que hacen para saber incorporarlos en el momento adecuado.
4. Buscar la perfección: comer saludable no es comer perfecto, hay que huir de la rigidez si queremos mantener unos hábitos saludables a lo largo del tiempo; cuantas más restricciones nos autoimponemos, más probabilidades tenemos de acabar en el descontrol; restricción y descontrol suelen ir de la mano. Por lo tanto, hay que ser flexibles, tolerantes y respetuosos con nosotros mismos en todo momento para que alimentarnos sea un acto de amor y de placer, y no un sacrificio. Lo más importante, como he dicho al principio, es tener muy claro cómo debe ser una alimentación saludable y practicarla la mayor parte del tiempo pero, un día o un momento puntual nos podemos permitir hacer una excepción si lo decidimos con conciencia y con la convicción de que el beneficio (sea físico o emocional) será mayor que el sufrimiento que nos produce reprimir un deseo.
5. Estar desconectados del cuerpo: la conexión con el cuerpo es esencial para poder hacer las mejores elecciones en cada momento. Si no sabemos cuándo tenemos hambre, cuándo estamos llenos, cuándo estamos cruzando la línea de la satisfacción, si no sabemos escuchar lo que nos pide el cuerpo, qué tipo de alimento y nutriente nos pide en cada momento… si no sabemos todo esto, por mucha teoría que conozcamos, seguiremos cometiendo errores porque cada persona y cada momento es único, y solo uno mismo puede saber, en última instancia, lo que le conviene en cada momento, porque nadie puede sentir lo que estamos sintiendo nosotros en cada momento. Por lo tanto, saber detectar las señales del cuerpo en todo momento es indispensable para mantener una alimentación saludable y personalizada siempre.