comer con conciencia

El hambre emocional nos lleva a comer de manera impulsiva y reactiva. Es cuando sentimos alguna forma de insatisfacción que recurrimos a la comida sin control o que optamos por alimentos poco oportunos. La insatisfacción puede ser dada por cualquier circunstancia que altera nuestro bienestar como situaciones que nos provocan tristeza, estrés, rabia, miedo, aburrimiento… Recurrir a la comida para aumentar nuestro bienestar es una opción y, puede ser válida si se hace puntualmente de manera plenamente consciente pero, no es la decisión más asertiva cuando intentamos satisfacer alguna carencia en otra área de nuestra vida, ya que el problema de raíz continúa y la situación se perpetúa entrando en un círculo de estímulo-reacción sin fin. En este caso, comer impulsivamente se convierte en una conducta destructiva y denota una incapacidad para gestionar los asuntos de la propia vida y de las emociones asociadas a las circunstancias que se nos presentan.

Para ser capaces de gestionar las causas que nos inducen a comer compulsivamente es necesario hacer un trabajo de toma de conciencia profundo. El Mindful eating nos puede ayudar en este aspecto ampliando nuestra percepción de las situaciones que nos impiden tener una relación sana con la comida. A través de diferentes prácticas y de meditaciones guiadas podemos crear un espacio entre nosotros y los diferentes factores que influyen en nuestra manera de comer para ser capaces de responder a las diferentes situaciones en lugar de reaccionar y, así, poder hacer las mejores elecciones en cada momento.

¿Qué puedes hacer cuando sientes la necesidad de comer impulsivamente?

 

1. Para y observa la emoción que sientes en ese momento. Si puedes sentarte en postura de meditación en el suelo o en una silla mejor; siéntate con la espalda recta y cierra los ojos. Date cuenta de cuál es la emoción que estás sintiendo (ponle nombre), obsérvala y, si quieres, indaga sobre el motivo de esa emoción que te incita a comer en ese momento.

2. Localiza la emoción que estás sintiendo en tu cuerpo. ¿En qué lugar la notas? ¿Qué notas? Observa las sensaciones físicas asociadas a la emoción e intenta transformarlas a través de tu respiración. Puedes probar a respirar con más intensidad en la zona donde sientes la emoción o hacer unas respiraciones profundas y calmadas.

3. Date cuenta del tipo de pensamientos que aparecen en ese momento. Normalmente, las emociones y los pensamientos van de la mano. A veces nos pueden animar a comer inoportunamente, nos excusan o nos hacen sentir culpables. Si somos capaces de observarlos y darnos cuenta de cómo nos afectan podemos detenerlos o cambiarlos por otros más constructivos.

4. Acepta la experiencia que estás viviendo. No te resistas a lo que estás sintiendo, deja de luchar, no intentes huir, estate presente con lo que sientes ahora y aquí, sin hacer nada. Abrazar nuestras emociones es una forma de validarlas y reconocerlas. Es necesario escucharlas para poder atenderlas como se merecen. Date cuenta de si aparecen de nuevo pensamientos que alimentan la emoción y deja que se vayan, conéctate con el momento presente a través de tu respiración.

5. Actuar o no, según las circunstancias. Una vez que la emoción ha amainado, puedes plantearte si actuar o no, según las circunstancias. Si la situación que ha generado esa emoción requiere una respuesta, después de seguir los pasos descritos, estarás en mejores condiciones para responder a esa situación en lugar de reaccionar. Quizás tu percepción ha cambiado y optas por no hacer nada o por una respuesta diferente a la que tenías inicialmente (comer). También puede ser que te des un tiempo más para acabar de calmarte y pospongas la respuesta o que decidas comer igualmente pero de manera plenamente consciente.

Esta es una de las muchas herramientas que podemos utilizar para aprender a gestionar las emociones que nos llevan a comer impulsivamente o alimentos poco adecuados. Es un trabajo que requiere voluntad y paciencia, ya que no es fácil parar cuando nos sentimos dominados por las emociones pero, a través de la toma de conciencia constante, es posible cambiar nuestra manera de estar y de relacionarnos con la comida, con nosotros mismos y con el mundo.

Si quieres aprender a identificar y transformar los patrones que te impulsan a comer de manera reactiva, te acompaño a través de las sesiones 1 a 1, siguiendo un proceso de consciencia y presencia a través de prácticas y meditaciones guiadas. Puedes ver más información de las sesiones individuales AQUÍ.

Pin It on Pinterest